
27 enero 2009
17 enero 2009
"Ser religioso no es para un rockstar"
HABLA BRANDON FLOWERS
El cantante de The Killers se confirma como una estrella que no reniega de su fe. Abriendo las puertas del cielo, ¿es el salvador del rock norteamericano?
El cantante de The Killers se confirma como una estrella que no reniega de su fe. Abriendo las puertas del cielo, ¿es el salvador del rock norteamericano?

Nunca me sentí más desnudo": como un pequeño David, el cantante Brandon Flowers asume el esfuerzo de un talle XS que aguanta sobre sus hombros el peso de un Goliath. Aun tan vulnerables en el escenario, y en razón de su amor por bandas británicas clásicas como los Beatles, los Stones, Pink Floyd, Joy Division, Depeche Mode, The Smiths (y hasta Oasis y Blur), The Killers fueron calificados como la "mejor banda británica de los Estados Unidos". Al escuchar temas de su tercer disco (Day & Age) como el single Human, una suculenta tajada de europop con sintetizadores tipo Pet Shop Boys y una melodía hipnótica, o Spaceman, una canción funky de sonido retro entretejida con teclados y potentes líneas de bajo tomada de los archivos de New Order, uno entiende por qué. ¿El rey está desnudo? Brandon habla de cómo lo cambió la paternidad y de cómo concilia su fe mormona con el hecho de ser una estrella de rock
Cuando empezaron con "Day & Age",
-¿tenían un plan definido sobre cómo querían que sonara?
-No había ninguna idea definida, las canciones simplemente surgieron. No hubo un análisis profundo de qué instrumentos debían tocarse en cada parte. Yo oí decir que iba a ser como Hot Fuss, nuestro primer disco, pero no lo es. Es además nuestro mejor álbum. Estoy seguro de eso.
-Lo compusieron mientras hacían gira para presentar el segundo álbum, "Sam's Town", un disco con un sonido completamente diferente. ¿Fue difícil?
-Sam's Town fue una reacción a Hot Fuss, pero no puedo pasar por alto que este disco también es una reacción a Sam's Town. Las canciones When You Were Young, Read My Mind y Bones eran geniales, pero teníamos seis como ésas en Hot Fuss. Queríamos cambiar.
-Grabaron este disco en un nuevo estudio... ¿en qué les resultó útil?
-Queríamos grabar en Las Vegas pero no hacer lo que hicimos antes. Fue genial tener un lugar propio, no preocuparnos si había alguien presente o por las recepcionistas. Está muy cerca de The Strip, la calle principal. Me encanta el desierto y The Strip.
La grandiosidad de sus canciones podría resumir una épica del desierto combinada con una atracción por las luces de colores, ahí donde los cardos de Nevada se confunden con los casinos. "Somos de Las Vegas y el desierto del Mojave es un espacio muy abierto, con unos atardeceres gigantescos", le había dicho Brandon al Sí! hace poco más de un año: "Creo que eso atraviesa nuestra música". ¿Megalomanía o claustrofobia? Brandon dice ahora: "Las nuevas canciones son más ricas y en vivo hay mucho más espacio. Es lindo para escucharlas pero difícil para mí en el escenario. Estoy acostumbrado a que todo esté al límite pero ahora hay cierta tranquilidad. Estoy sentado ahí arriba... nunca me sentí tan desnudo".
-¿Tener un hijo te cambió?
-Sí, decididamente. Me siento mucho más grande. Ahora tiene 18 meses y anda corriendo por todas partes. Me gusta que él y mi mujer viajen conmigo todas las veces que puedan, pero es difícil.
-¿La canción "I Can't Stay" habla de dejar a tu mujer y a tu hijo cuando viajás con la banda?
-De algún modo, sí. Se hace duro. Pero es peor para mi mujer porque tiene que cuidarlo y no le queda tiempo para dormir. ¡Yo al menos duermo! La ausencia hace crecer el amor y aprovechamos el tiempo que tenemos juntos. Creo que la distancia nos acerca más.
-¿El tema "Dustland Fairytale" habla de tus padres?-
Sí, creo que sí. Se refiere más a lo que ellos representan y a lo que es estar casado 44 años, esa mentalidad a la antigua a la que trato de aferrarme. Me parece terrible que sea algo tan poco frecuente. Todo pasa por la devoción, por cuidarnos mutuamente.
-¿Es cierto que tu papá tuvo que convencer al resto de la banda del rumbo dance que estaba tomando el disco?
-En cierto modo. Somos cuatro personas distintas y, aun cuando estemos de acuerdo en algo, tiene que haber entendimiento. Yo escribo las letras pero todos aportamos a la música. En realidad, Human es el único tema dance. Joy Ride es más disco y después en el álbum hay rock & roll al estilo The Clash o incluso David Bowie.
-¿Lo considerás un paso adelante en relación a "Sam's Town"?
-Sí, en aquel álbum había cierta dosis de testosterona, como en When You Were Young y This River Is Wild. Es atractivo estar en una banda, tocar rock y que a los shows vengan hombres... ¡y nos dejamos crecer el bigote! Teníamos la sensación de estar en una hermandad.
-¿Qué grado de importancia tiene la amistad entre ustedes?
-Miro a U2 y me doy cuenta de que la razón de que sigan existiendo es que son cuatro amigos que se han mantenido unidos frente a todo.
-Sos otra persona cuando estás sobre el escenario. ¿Cuál es la verdadera?
-Cuando subo al escenario siento que atravieso un velo. Abajo, tratamos de mantenernos con los pies en la tierra. Ni siquiera tenemos guardaespaldas, no usamos maquillaje ni nos hacemos peinados. Afuera del escenario, me siento un poco desubicado.
-¿Seguís poniéndote nervioso antes de los shows?
-Sí, soy muy exigente conmigo mismo. Por más que quiera enterrar mi alma por mí y por amor al arte, no lo puedo evitar. Quiero que a la gente le guste lo que hago. Sé que es tonto, pero leo las críticas de los diarios...
-Tu fe mormona siempre fue una lucha al formar parte de una banda. ¿Eso se volvió más fácil?
-Mi hijo cambió las cosas, pero estoy tratando de ver qué es lo correcto sobre su crianza. A las personas que tienen fe muchas veces las consideran locas, pero no es justo. La gente debería tener una mentalidad más amplia. Llevás tu fe a la música y te das cuenta de que ser religioso no es para estrellas de rock, pero es algo que no deberíamos ocultar.
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