
¿Esto es una traducción al japonés?", pregunta Damon Albarn clavando la mirada en la copia de algunas de sus letras que está en un atril. Es un martes, a la hora del almuerzo, en el norte de Londres. Los cuatro integrantes de Blur están en una pequeña sala de ensayo, sin ventanas.
El reencuentro de los músicos, unos siete años después de que dejaran de trabajar juntos, trae como consecuencia algún comentario sobre aquella singular mezcla de personalidades que hubo en Blur desde el inicio y hasta el final. Por entonces, todos rondaban los 30 años de edad, y estaba muy claro que empezaban a separarse. Ahora, cuando Albarn, James y Coxon tienen 40, y Rowntree acaba de cumplir 45, volvieron a reunirse. Y sus vidas son más divergentes que nunca.
La observación más aguda sobre la historia es la que propone Rowntree. "En el fondo", dice, "el problema con nuestra banda estuvo siempre en el hecho de que los cuatro tenemos una hermana, pero ningún hermano. Entonces fuimos nuestros hermanos sustitutos, lo que significa entre otras cosas que llegamos a entendernos profundamente, y también a molestarnos unos a otros. Siempre estábamos a punto de estallar por algo. Pero en los años que estuvimos separados, maduramos mucho".
Me encuentro con los cuatro integrantes de Blur en distintos sitios de Londres. Sus respuestas a una pregunta en particular arrojan luz sobre sus personalidades tan diferentes y sobre la experiencia de todos en los últimos años. ¿Les sorprende estar otra vez juntos? "Sí", dice el guitarrista Coxon. "Pero la idea ya había estado rondándonos, antes de que Damon y yo tuviéramos una charla. Alex siempre decía algo sobre eso".
"Yo ya lo había escrito", dice James. "Era terrorífico pensar que nunca sucedería. Hay un montón de semejanzas con las chicas. Mientras más se prolongara la separación, más difícil sería que hubiera una solución."
Rowntree, por su parte, reflexiona unos momentos y después se confiesa. "¿Qué puedo decir? Lo que más me impresiona es que para todos fue algo muy natural. Yo mismo lo viví como cuando uno sale de gira, está un par de meses ausente y vuelve a ensayar para el próximo espectáculo"

.Con un leve aire de cansancio, Albarn coloca su respuesta lejos del difícil pasado reciente de Blur y cerca de pensamientos más positivos. "Lo principal es que me resulta muy agradable saber que puedo llamar a Graham y que él atenderá el teléfono. Es cool. ¿Te das cuenta?".
De vez en cuando, la relación entre Albarn y Coxon llegaba a parecerse bastante a la de John Lennon y Paul McCartney alrededor de 1971, por la sensación de que las diferencias eran demasiado profundas como para que se curaran fácilmente. En el 2004, por ejemplo, Coxon dijo que estar en Blur había sido para él como "ser arrastrado, pateando y gritando, por todos los caminos del mundo, en un viaje megalomaníaco pero de otra persona".
"Fueron palabras fuertes", dice ahora Albarn. "Me perturbaron mucho entonces. Fue un exceso innecesario".
Coxon se explica: "Lo cierto es que yo había malinterpretado lo que Damon estaba haciendo. Su comportamiento no tenía nada que ver ni con megalomanía ni con egoísmo, ni con nada por el estilo. Lo que él en realidad deseaba era superar su locura y convencerse de que básicamente ha trabajado duro. A mí, por el contrario, nunca me resultó fácil ser así. Yo no puedo dejar de lado mi locura. La llevaba a todas partes y la ponía en evidencia, la dejaba desbordar. Cuando estábamos de gira pasábamos mucho tiempo solos, y era en esos momentos cuando Damon se permitía sacudirnos un poco. Pero lo que él hacía era mantenerse firme y ser fuerte. Definitivamente, alguien tenía que serlo".
Para hacerse una idea de cuánto cambiaron las vidas de cada uno de los músicos de Blur desde la primera época es preciso tener en cuenta algunas cosas. Coxon, Rowntree y James fumaban y mucho, un hábito que han abandonado o lo están intentando seriamente. Aunque alguna vez Blur fue una banda famosa por la forma en que todos bebían, Coxon y Rowntree ya no prueban una gota de alcohol y James, en cambio, sí lo hace, pero con moderación. En cuanto a Albarn, parece ser que puede beber y fumar cada vez que tiene ganas de hacerlo, y después parar. Coxon habla de lo que significó para él haber dejado de beber. Explica que se le abrieron posibilidades que ni siquiera sabía que existían, como poder dedicarse a su pasión por la motocicleta. "He recorrido Francia y España en moto", dice. "Es algo asombroso. Ahora manejo más despacio, pero llegué a hacer 200 kilómetros por hora en motos deportivas. Una locura, pero una locura que realmente es una consecuencia más de haber dejado de beber". En cuanto a Rowntree, todos los martes asesora personas que han sido detenidas. Trabaja en un estudio de abogados de Londres. "Nadie defiende a esa gente. Nadie está de su lado. Probablemente el 80% sean drogadictos o tengan otros problemas psiquiátricos".
¿Qué pasará ahora? ¿Habrá un nuevo disco de Blur? "Ya veremos cómo nos sentimos al final del verano. Yo no tengo la menor duda de que podríamos hacer un fantástico disco juntos. Sería muy interesante", dice Albarn. Pero son muchísimos los grupos alguna vez clásicos que lo intentaron y resultó que sus nuevos discos juntos no fueron fantásticos. Albarn parpadea, le molesta la luz del sol, y farfulla algo que capta no sólo la singularidad de Blur sino también parte de la razón de que todavía esté aquí: "No me interesan las nuevas grabaciones de otras personas".
********************************
Hace siete años, después de haberse tomado dos años de receso después del lanzamiento de 13, la banda se sintió con ánimo de reagruparse y empezar a trabajar en el álbum Think Tank. Coxon había pasado una temporada en el un hotel de descanso con spa y empezaba a adaptarse a la vida sin alcohol. Tomó su último trago el 17 de noviembre de 2001. No se presentó en la primera sesión, pero colaboró en la grabación de los primeros temas. Entonces fue convocado a una reunión por el manager del grupo, Chris Morrison, quien le dijo que Blur ya era, efectivamente, un trío.
"Tuve un par de tardes desagradables grabando, pero logré algunas cosas", dice ahora Coxon. "Probablemente estaba todavía un poco chiflado. Y muy energético."Parece raro que su lugar en Blur fracasara cuando dejó de beber. "Sí, ya sé. Pero muchas veces los dipsómanos son más fáciles de tratar cuando están borrachos, no cuando los han rehabilitado. Cuando están sobrios tienden a decir la verdad. Yo no sé si mi comportamiento estuvo un poco fuera de lugar, pero lo cierto es que fue desagradable para todos. Y por último Chris me dijo: "Mirá, los muchachos realmente no quieren que entres al estudio hoy". Y yo respondí: "Bueno. Entonces ¿cuándo? Y suelta una carcajada. "Me dijo: 'Bueno, en realidad no quieren que vuelvas más'. A mí se me heló la sangre. Me fui al baño y pensé: "Mierda, esta es una de esas cosas de Behind The Music".
"Me miré al espejo", dice Coxon, "y pensé 'me han despedido'. Sin embargo Chris dijo: 'Mira, no estás despedido; ellos sólo no quieren que entres al estudio' "."Yo no le dije a Graham que se fuera del grupo", declara Albarn. "Pero estaba molesto porque el primer día de grabación no había aparecido. Yo pensaba, 'Está bien, ya sé que estuviste en rehabilitación, pero ni siquiera me lo dijiste.' sin embargo, las cosas no fueron tan dramáticas. En realidad... a ver... yo fui algo petulante, y él fue muy desconsiderado. Estaba encerrado en sus propios problemas."
El 22 de octubre del año pasado Albarn estaba a punto de encabezar otro evento de Africa Express, un emprendimiento intermitente por el cual músicos británicos y estadounidenses tocan en vivo con sus colegas del otro continente. Según las declaraciones de Albarn, esa tarde Graham Coxon, el amigo con quien estaba enemistado, se presentó inesperadamente en Koko, Camden Town, al norte de Londres. "Apareció de improviso, hicimos un rodeo, tuvimos una breve explicación, y lo que se decía que era necesario decir fue dicho. En menos de 30 segundos todo volvió a estar bien."
Todos los integrantes de Blur son firmes cuando declaran públicamente que ellos habían decidido reagruparse mucho antes de pensar en lo que harían después; y sus planes a mediano y largo plazo --sobre todo respecto de la posibilidad de seguir componiendo -- no son en absoluto precisos. Tampoco se retractan de sus declaraciones de que el dinero tuvo mucho menos que ver que lo que algunos piensan.
"Yo creo que alguna vez hay que hablar de dinero, pero inicialmente era poco lo que teníamos que hablar de ese tema", dice Coxon. "Yo pensé que, como amigos, merecíamos tener un capítulo positivo en la historia de Blur --aunque fuera el último-- para los fans, para nosotros, para todos."
"Sólo se trataba de hacer unas pocas concesiones", dice Rowntree. "Estoy seguro de que todos éramos capaces de hacer eso sin tener que exponernos a lo que potencialmente podría haber sido una experiencia horrible y humillante. No creo que el dinero sea una motivación particularmente buena para hacer lo que estamos haciendo". Se ríe y termina diciendo: "Yo preferiría ser pobre".
