20 julio 2009

A Woman a Man Walked by

A casi dos años del magistral White Chalk , Harvey presenta en sociedad su décimo trabajo de estudio, A Woman a Man Walked by. Diez títulos, diez ambientes diversos que apuestan por la potencia del choque de estilos, mientras que White Chalk impresionaba por su constancia y su densidad.
“Cuando te concentraste creativamente en un tipo muy particular de ambiente, creo que es siempre positivo, saludable, probar lo contrario. Es una necesidad. Hay un verdadero abandono, un dejarse llevar en esa explosión de energía”, explica. A su lado, está John Parish, con quien escribió a cuatro manos las canciones de su nuevo álbum.
Parish: “Polly había contratado a mi banda, Automatic Dlamini, para tocar en su cumpleaños de dieciocho, no muy lejos de donde estamos ahora… Su voz por ese entonces ya era increíble. Tuve ganas de trabajar con ella. Habitualmente venía a nuestros recitales y me grababa casettes con sus demos. Cuando Rob Ellis se fue, la llamé. Así fue como empezamos a trabajar juntos”.
Parish jugó un rol central en el aprendizaje musical de PJ.
“Fue John quien me enseñó a tocar la guitarra. Cuando me uní a su grupo, sólo conocía algunos acordes básicos. John pasó horas enseñándome el picking y a desarrollar ciertas rítmicas. Pero teníamos un sentido del ritmo muy parecido. Siempre nos resultó fácil tocar juntos.”
Más de veinte años después, el diálogo musical entre ellos sigue siendo igual de fluido y espontáneo. La onda expansiva Parish está presente no sólo desde la producción sino también como músico a lo largo de la discografía de la inglesa.
Cada vez que trabajan en colaboración, John Parish se encarga de la música y Harvey escribe las letras.
“Escribo de una manera muy diferente si trabajo con John que si trabajo sola, aunque en mis últimos discos las palabras tendieron a preceder a la música. Pero son dos procesos muy diferentes. Melódicamente, la música de John es más variada, más cambiante que la mía. Eso permite que mi voz se aventure en registros inéditos.”
Una voz versátil, mutante, que interpreta cada uno de los temas de A Woman a Man Walked by desde un rol distinto, como una performance, fulgurante y sobrecogedora: soberana en el primer single con un inmenso riff morriconeano, Black Hearted Love; escandalosa, o incluso voraz en el tema que da nombre al álbum, y que marca la vuelta de una Harvey carnívora, como en Rid of Me (93); o contenida y etérea en Soldier, una pieza que recrea las atmósferas crepusculares de White Chalk. Harvey:
“Me llevó mucho tiempo aceptar el hecho de cantar con mi ‘verdadera’ voz, y no con eso que creía que era mi voz. Durante años sumé influencias norteamericanas. Tardé muchísimo tiempo en asumir lo que era: una mujer inglesa que se dedicaba a la música. Permitírmelo también me costó. Hace muy poco acepté que me dedico a la música, en 2001 ó 2002”.
Su próximo disco, en el que ya está trabajando, promete privilegiar la experimentación. “Ya grabé algunos temas. Voy a volver a tocar mucha guitarra pero también tengo ganas de usar nuevos instrumentos: un saxo y una sorprendente arpa de agua.”